Denominación original: Efigie del Santo Simulacro de Cristo.

Lugar de culto: retablo-camarin en la Iglesia Parroquial de Santiago el Mayor de Orihuela.

Escultor: José Puchol, año 1795 en madera tallada y policromada. Cristo: 167 x 143,5 cm.

Cruz: 296 x 157,5 cm. Bibliografía: “Cristos de Orihuela” (M. Cruz López Martínez, 1998).

Nos encontramos ante un Cristo muerto, ya que su costado ha sido atravesado por la lanza pero, en cambio, su cuerpo no responde a este estado, pues sus brazos siguen paralelos al travesaño de la cruz sin descolgarse, los músculos están tensos y las manos se encuentran abiertas y distendidas. Este Cristo está crucificado sobre una cruz cepillada, con cuatro clavos, y a los pies el “sedile”. Sobre su cabeza, aparece una cartela con la causa de su condena, conteniendo una inscripción completa de forma trilingüe (latín, griego y hebreo).

La corona de espinas es de plata, aunque originariamente su cabeza , en lugar de corona llevaba “potencias”. El paño de pureza está realizado en un tono gris y remetido entre sus piernas de una forma muy complicada. Éste pende de uno de los extremos de la cadera derecha, quedando muy rígido y sin naturalidad.

Es una imagen realizada para ser observada de frente, pues tanto el “perizonium” como la espalda no están trabajados; así se observa que en esta última no aparecen muestras de su flagelación. Sus manos son dos bloques, apenas esbozadas, si las comparamos con el virtuosismo y detalle de los pies.

El pecho de Cristo produce la impresión de que aún contiene aire, y su vientre no está relajado, aunque su cabeza esté caída sobre su pecho. Presenta un cuerpo muy trabajado con una anatomía de atleta, que junto con las facciones y expresividad de su rostro es lo más destacable. La muerte se hace palpable en los ojos, mejillas y labios amoratados que, junto con esa boca entreabierta y el fruncimiento de las cejas, dan a la talla una gran carga dramática. Cristo devocional que, además, es procesionado –sobre trono de madera de ciprés, decorado con escenas de pasión sin policromar, del escultor y tallista oriolano Juan Balaguer Alcaraz- en la noche de Jueves Santo por la Hermandad del Silencio, fundada en 1939.

En la primavera de 1954, Fernando Fenoll Giménez traza el proyecto de trono para el Santo Cristo del Consuelo inspirándose, al parecer, en las escenas del Vía-Crucis de la parte exterior del coro de la Seo de Zaragoza.

Durante siete meses, entre el verano de 1954 y la primavera de 1955, talla la obra Juan Balaguer Alcaraz ayudado de su hijo José Balaguer Tortosa, en su taller de carpintería instalado en la capilla del Loreto, frente a la catedral.

Tallan la obra en madera de ciprés, casi incorruptible, pulimentándola con goma laca.

La madera la ha proporcionado Emilio Sánchez Díaz, que al mismo tiempo está acondicionando el chasis y los bastidores del carro, necesarios para montar las tallas.

El coste del trabajo de los Balaguer fue de 43.000 pesetas, pagándose aparte la madera y el arreglo del carro.

Cuadro Del Trono

En el frontal, trasera y laterales del trono, se encuentran 16 tallas que representan la pasión, muerte y resurrección de Cristo.