"ROMANCE DE LA SEMANA SANTA"

“… Pasan las horas… ¡las once!
Suenan sus campanadas
en el reloj de la torre.
Lentas, sonoras, pausadas,
llevando sombras del río
de tristezas funerarias.
La gente se sosbrecoge,
todas las luces se apagan
y hasta la luna, su faz,
detrás del monte la tapa,
haciendo manto a la noche
que envuelve Cielos y almas.
…Es el Silencio que sale.

Ya está reunido en la plaza
de Santiago, su sede,
dispuesto para la marcha.
Una bocina se oye…
Una cruz, al frente, avanza…
… Y al monocorde tañido
de un tambor que lento ataca,
al que otro, más distante,
también tañendo, le ensalza,
un cortejo de mil sombras
desfilan, encapuchadas,
llevando un farol, en mano,
de mortecina alumbrada.
Cíngulo de cuerda tosca,
vestas negras, franciscanas:
Hermanos son del “Silencio”,
que, en misión penitenciaria,
acompañan a Cristo,
que, en cruz que en monte se enclava
brazos abiertos, ya muerto,
su santa Efigie destaca,
de entre tinieblas y sombras,
por luz que enfoca a su cara.
¡Santo Cristo del Consuelo,
que culpas ajenas pagas,


Tú eres la luz, y nosotros
sólo somos sombras vanas:
sombras del pensamiento,
sombras de ficción humana,
sombras de ser, no siendo,
que sólo Tú, luz, aclaras!
Detrás del paso, el Obispo,
y Seminario que canta.
Luego después, un gentío:
hombres, mujeres, que arrastran
sus doloresy sus cuitas
entre oraciones calladas.
¡Cuántas miserias, Dios Mío!
¡Apiádate del que clama!
… Y el Cristo, brazos abiertos,
a todos parece que abraza,
mientras desfila silente,
iluminada la cara,
bendiciendo y concediendo
los dones que le reclaman:
-¡A mí, la salud, Dios Mío!
-¡A mí, mis penurias salva!
El otro pide consuelo;
el de más allá, paz, que no alcanza
… y más de una jovencita
-y alguna también pasada
- a Cristo, anhelante implora,
un novio como Dios manda.
Y así termina la noche y
empieza la madrugada,
con gentes que van y vienen,
la procesión ya dejada,
que, en relevo de fervores,
para otra se preparan;
en tanto, en quicios de esquinas,
la “Pasión”, sonora, canta,
en coro seco y tajante,
hasta que luces del alba
rompen ya, sol y alegría,
las penas de Noche Sacra
y Orihuela se revive
y otra vez bulle y solaza, …
¡que al dar la vuelta a los puentes
el Cristo que todo lo ampara,
quitó la tristeza al río,
echando a cambio esperanza.”

Buenaventura Cumella Orozco,1957


Pulsa AQUI para volver