"NOCHE DEL JUEVES SANTO"

 

Y la Palabra, que se había hecho Dios,
se hizo silencio,
y Dios mismo enmudeció.

Y no hubo odio en el corazón del hombre.
Porque el Hombre había muerto por Amor.

Y la Ciudad,
que se había llenado de azahar,
en el triunfo de la primavera y de la vida,
se inundó de silencio también.
La Muerte había ganado su batalla.

Y el silencio
se quebró con un sonido destemplado.
Y el hombre tembló con las sombras
de una ciudad sumida en las tinieblas.

Sombra y silencio,
convertidos mañana en Luz y Voz.
Que el Amor
Es más fuerte que la muerte.

Conchita Martínez Marín (Revista “Oleza, Semana Santa”, 1989)

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