"EL CONSUELO DEL SILENCIO"

Qué mudos son los silencios
Señor, cuando nos dejas.
Qué oscura torna la noche
Señor, cuando te alejas.

Ni susurrados murmullos,
ni vagas palabras quedas,
sólo el aire que se corta
en viejas gargantas secas.

¡Silencio… silencio…!
que la muerte es pasajera,
que apenas si mirar
puedo lo que tu cara enseña.

Todo se rompe dentro…
¡cómo duele!... ¡cómo quema!
la noche de los silencios,
bajo una luna bermeja.

¡Silencio… silencio…!
No despertadle del sueño,
dejad a Cristo que duerma,
que en noche de Jueves Santo,
los sueños son primavera.

¡Que nadie encienda las luces!
¡Que las voces enmudezcan!
para que Cristo en silencio,
sólo duerma… ¡tan sólo duerma!

José Antonio Juan Gacía (“Sinfonía del Silencio”, 1991)

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