Historia

Fundación y evolución de la Hermandad

La Hermandad del Silencio de Orihuela, fundada en 1939 por iniciativa del obispo Irastorza y Loinaz junto con el impulso del sacerdote Antonio Roda López y un grupo de oriolanos, nació con el propósito de crear una cofradía caracterizada por la austeridad, el recogimiento y la meditación en un contexto de posguerra en el que se buscaba una expresión profundamente penitencial de la fe.

Se estableció en la Iglesia de Santiago el Mayor, donde se venera al Santísimo Cristo del Consuelo, cuya imagen procesiona sobre un trono de madera de ciprés diseñado y tallado por artistas locales, realizando su primera salida procesional el Jueves Santo de 1940 y causando una profunda impresión en la ciudad que consolidó desde el inicio su identidad solemne y singular.

Con el paso del tiempo, aunque apenas quedan miembros del grupo fundador, la cofradía ha crecido notablemente hasta reunir hoy a más de 900 hermanos que cada Jueves Santo a las once de la noche participan en una procesión marcada por el silencio absoluto, la oscuridad y un ambiente de gran intensidad espiritual, vestidos con hábito negro y portando faroles, reforzando así el carácter contemplativo de la hermandad.

Además, sus estatutos han evolucionado para incluir un mayor compromiso social especialmente hacia los más necesitados sin perder la esencia original de recogimiento y penitencia, de modo que, pese a los cambios de la sociedad a lo largo del tiempo, la devoción al Cristo del Consuelo sigue siendo el eje central de la cofradía, manteniendo viva su identidad y su sentido religioso.

La procesión de la Hermandad del Silencio

La Hermandad del Silencio realiza una de las procesiones más destacadas de la Semana Santa de Orihuela la noche del Jueves Santo, cuando sale de la Iglesia de Santiago tras la última campanada de las once.

El inicio, con el llamado del presidente y la apertura de la capilla, marca un recorrido lleno de recogimiento, donde predominan el silencio, la oscuridad y una atmósfera muy espiritual, solo interrumpida por sonidos puntuales como un bocinazo o un tambor.

La procesión se desarrolla bajo la luz de la luna y recorre varias calles del centro, con numerosos hermanos penitentes que portan faroles o cruces, evocando el camino del Calvario. El protagonista es el Cristo del Consuelo, acompañado por autoridades religiosas y la hermandad, seguido por devotos que lo alumbran. El ambiente se completa con el “Canto de la Pasión” y la cera que va cubriendo el suelo durante el recorrido.

En conjunto, se trata de una tradición ininterrumpida desde 1940, caracterizada por su solemnidad, silencio y fuerte carga simbólica y emocional.

Qué mudos son los silencios,
Señor, cuando nos dejas.
Qué oscura se vuelve la noche,
Señor, cuando te alejas.

Ni susurrados murmullos,
ni palabras apenas dichas,
solo el aire que se corta
en gargantas ya vacías.

¡Silencio… silencio…!
que la muerte es pasajera,
y apenas puedo mirar
lo que tu rostro revela.

Todo se rompe por dentro…
¡cómo duele!, ¡cómo quema
esta noche de silencios
bajo una luna bermeja!

¡Silencio… silencio…!
No despertéis su descanso,
dejad a Cristo que duerma,
que en la noche de Jueves Santo
hasta el dolor se sosiega.

¡Que nadie encienda las luces!
¡que enmudezcan las voces lentas!
para que Cristo en su calma
solo duerma… solo duerma.

Qué mudos son los silencios,
Señor, cuando nos dejas.
Qué oscura se vuelve la noche,
Señor, cuando te alejas.

Ni susurrados murmullos,
ni palabras apenas dichas,
solo el aire que se corta
en gargantas ya vacías.

¡Silencio… silencio…!
que la muerte es pasajera,
y apenas puedo mirar
lo que tu rostro revela.

Todo se rompe por dentro…
¡cómo duele!, ¡cómo quema
esta noche de silencios
bajo una luna bermeja!

¡Silencio… silencio…!
No despertéis su descanso,
dejad a Cristo que duerma,
que en la noche de Jueves Santo
hasta el dolor se sosiega.

¡Que nadie encienda las luces!
¡que enmudezcan las voces lentas!
para que Cristo en su calma
solo duerma… solo duerma.

Itinerario de la procesión del silencio

La Procesión del Silencio de Orihuela recorre algunas de las calles más emblemáticas del casco histórico, trazando un itinerario cargado de solemnidad, tradición y recogimiento. El recorrido se inicia en la Plaza de Santiago, desde donde la comitiva avanza en absoluto respeto y silencio, creando una atmósfera única que envuelve a participantes y espectadores.

A lo largo del trayecto, la procesión discurre por espacios tan representativos como la Plaza del Carmen, la calle Mayor de Ramón y Cajal o el Paseo de Calvo Sotelo, atravesando rincones que forman parte esencial de la historia y la identidad de la ciudad. El paso por plazas como la del Teniente Linares o la Plaza Nueva refuerza el carácter solemne del desfile, convirtiendo cada tramo en una experiencia cargada de emoción.

Las estrechas calles del centro histórico, como Santa Justa, San Pascual o Calderón de la Barca, potencian el ambiente íntimo y sobrecogedor que define esta procesión, donde el silencio se convierte en el principal protagonista.

Finalmente, el itinerario regresa a la Plaza de Santiago, cerrando un recorrido circular que simboliza tradición, fe y profundo respeto, consolidando a esta procesión como uno de los momentos más sobrecogedores de la Semana Santa oriolana.

El Paso del Silencio

El “Paso”, originalmente denominado Efigie del Santo Simulacro de Cristo, es una escultura realizada en 1795 por el escultor José Puchol en madera tallada y policromada. Se encuentra en la iglesia parroquial de Santiago el Mayor de Orihuela y forma parte del patrimonio artístico religioso de finales del siglo XVIII.

La obra representa a Cristo crucificado en el momento de su muerte, con un tratamiento anatómico muy cuidado, propio de la tradición escultórica barroca. Destaca la tensión del cuerpo, la expresividad del rostro y el dramatismo de la escena, elementos que buscan transmitir el sufrimiento y la dimensión espiritual de la Pasión.

A lo largo del tiempo, esta imagen ha sido objeto de devoción popular y ha mantenido su relevancia dentro de las celebraciones religiosas de Orihuela, especialmente en el contexto de la Semana Santa.

El Paso del Silencio

El “Paso”, originalmente denominado Efigie del Santo Simulacro de Cristo, es una escultura realizada en 1795 por el escultor José Puchol en madera tallada y policromada. Se encuentra en la iglesia parroquial de Santiago el Mayor de Orihuela y forma parte del patrimonio artístico religioso de finales del siglo XVIII.

La obra representa a Cristo crucificado en el momento de su muerte, con un tratamiento anatómico muy cuidado, propio de la tradición escultórica barroca. Destaca la tensión del cuerpo, la expresividad del rostro y el dramatismo de la escena, elementos que buscan transmitir el sufrimiento y la dimensión espiritual de la Pasión.

A lo largo del tiempo, esta imagen ha sido objeto de devoción popular y ha mantenido su relevancia dentro de las celebraciones religiosas de Orihuela, especialmente en el contexto de la Semana Santa.